sábado, 14 de marzo de 2015

El Teatro es una disciplina artística de las más antiguas de la humanidad, sabemos de su existencia varios siglos antes de Cristo, y conservamos todavía algunas de las obras escritas en la más remota antigüedad. Seguimos representándolas, valorando su contenido, repensando y extrayendo siempre nuevos significados de los viejos símbolos... Sus personajes siguen paseando por nuestras calles, siguen siendo nuestros héroes, el nombre de nuestros traumas y pecados, crímenes y salvaciones.

La moderna psicología se alimenta de Teatro; el cine, la pintura, la música... se alimentan del Teatro.


Al enfrentarse a la representación teatral de nuevo se abren los viejos misterios y los temas del alma humana vuelven a enfrentarnos otra vez. Es un ejercicio fundamental, es una ocupación noble, una actividad necesaria, agente catalizador de las cuestiones más fundamentales.


El Teatro está vivo y es guardián del viejo juego en que se abren y cierran los límites humanos. El cuerpo y el alma están siempre en juego sobre los escenarios. El sentido de la vida y la autenticidad con la que logramos o pretendemos vivir.





Lo salvaje, los instintos, la intuición, la conexión con los demás, las reacciones, la confianza, el amor y el rechazo, los temas urgentes del alma humana... nos esperan siempre hasta que por fin los enfrentemos.

Teatro como laboratorio de vida, como alambique alquímico, como taller del artesano, como hervidero cósmico... el teatro nos va a dar todo lo que sepamos extraer de sus entrañas.

Teatro para valientes, teatro para cobardes, teatro para vencer la timidez y la extroversión, teatro para reencontrar el sentido, teatro para dar con la propia realidad, ser creíbles y para dejar de actuar de una vez por todas !!!

Teatro "solo para locos", teatro para volverse cuerdos.



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